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Astronomía

Europa busca agua bajo la superficie de Marte

Europa busca agua bajo la superficie de Marte Dieciséis meses después de situarse en órbita alrededor de Marte, la nave europea Mars Express empieza a desplegar esta semana el radar Marsis, su instrumento estrella, para buscar agua bajo la superficie del planeta.

El radar debía desplegarse en abril del 2004, pero simulaciones informáticas realizadas tras la llegada de Mars Express a Marte indicaron que la nave podía resultar dañada en la maniobra. Tras casi un año de análisis, que han indicado que "la probabilidad de una avería grave [es] muy pequeña", la Agencia Espacial Europea ha decidido desplegar el radar. Si todo va bien, "las antenas estarán desplegadas el 12 de mayo y la búsqueda de agua bajo la superficie de Marte empezará a mediados de junio", ha declarado Fred Jansen, mánager de la misión, por correo electrónico. "Pero el análisis de los datos requerirá cierto tiempo y no espero los primeros resultados definitivos hasta después del verano".

El radar Marsis escrutará el subsuelo de Marte emitiendo señales de radio hacia la superficie y captando su reflejo. A partir de la señal reflejada, los científicos pueden deducir en qué tipo de mineral ha rebotado. Dado que las señales que emitirá el radar pueden penetrar varios kilómetros bajo la superficie, se podrá deducir la composición del subsuelo hasta unos cuatro kilómetros de profundidad. "Esto es algo que ninguna misión ha hecho antes en ningún lugar", destaca el geólogo español Agustín Chicarro, director científico de la misión.

El más valioso de los elementos que los científicos esperan encontrar bajo las rocas de Marte es agua. Las observaciones de Mars Express y de otras misiones indican que el planeta estuvo bañado en el pasado por mares y ríos. Los científicos piensan que una parte del agua se perdió en el espacio tras evaporarse y que otra parte tal vez quedó almacenada bajo la superficie. Pero para detectar el agua, las antenas de Marsis deben captar las débiles señales de radio reflejadas por las rocas del subsuelo. Para distinguir bien las señales, los ingenieros optaron por situar las dos antenas receptoras lo más lejos posible una de otra. Para ello, se desplegarían brazos articulados, encargados al Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en cuyos extremos se encontrarían las antenas. Los brazos eran demasiado largos para caber dentro del cohete que lanzó la Mars Express, por lo que se decidió que viajarían plegados y se desplegarían tras llegar a Marte.

La maniobra para desplegar las antenas se puso a prueba con simulaciones informáticas. Pero la mejora de uno de los programas de simulación reveló, cuando la nave ya había llegado a Marte, que cabía el riesgo de que los brazos articulados se desplegaran con un latigazo y golpearan la nave. Tras realizar nuevas simulaciones, la ESA ha concluido que "no se puede descartar el riesgo de un impacto en la nave, pero la energía del impacto sería baja y la probabilidad de una avería grave, muy pequeña". LA VANGUARDIA DIGITAL
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